Siembra la semilla de la compasión

Hoy quiero compartirte un abrebocas de una de las enseñanzas más bellas y útiles que encontré en el budismo, se trata de la cualidad de la compasión.

Como yo provengo de una educación y cultura muy católica cuando escuchaba esta palabra pensaba que su significado tenía que ver con sentir lástima por los demás. Ver su desdicha y compadecerse, entender que están pasando por un mal momento o sufriendo. La compasión yo la asociaba con alguien que no está bien, con sentir misericordia y piedad por esa persona y tenderle una mano para ayudarle.

Confieso que esa esa forma de ver la compasión, aunque es muy amorosa, nunca terminó de funcionar en mi razonamiento de cómo podía servirme y sobre todo no asociarlo a sentir lástima.

Con el tiempo, luego de escuchar y estudiar con maestros budistas, me abrí a la idea de que la compasión podía ir de otra cosa más allá. Al final los seres humanos somos seres que otorgamos significados a las cosas, y en ese momento decidí ampliar el que tenía. Me dije interiormente: ser flexible y abrir la mente es necesario siempre, así que veamos.

Existe una cualidad de ver a los demás como seres iguales a nosotros, en el sentido de que padecen y viven lo mismo que nosotros, que todos somos iguales y podemos pasar por las mismas emociones. Algo que nos invita a ponernos en los zapatos del otro, a entender lo que pueden estar padeciendo o sintiendo en determinado momento.

Podemos llevar esta cualidad hacia nosotros mismos, para entender nuestras emociones y como nos sentimos y por qué. Es como cuando viene una amiga y te dice que tiene determinado problema y tu les das consejos. Si aplicamos la compasión hacia nosotros es como salirse de dentro de uno y ver todo desde afuera y ser muy amoroso con uno mismo para poder hallar el camino que nos haga tener una solución o sentirnos mejor respecto a lo que sucede. Así aprendemos más de las emociones, reacciones y pensamientos que crean nuestra realidad cada día. Claro que para ello es necesaria una escucha interior muy activa que se trabaja perfectamente desde la meditación o el mindfulness.

La compasión más profunda es aquella que se manifiesta cuando la vivimos con otras personas. Cuando de verdad y genuinamente vemos al otro como igual a nosotros, aunque que en términos materiales o físicos no se asemeje, cuando lo vemos como un ser humano que desea ser feliz igual que nosotros.

Al llevarlo hacia otras personas o seres sería ver a la otra persona sin juicios o “deberías” sino de forma amorosa, con entendimiento y escucha activa. Entender que, así como esa persona ahora lo está pasando “mal” esa persona también tiene interiormente la meta de ser feliz igual que yo.

Ser compasivo es ver al otro como si fuera yo. y si fuera yo la que está pasando por un mal momento, lo que menos quiero es que me reprochen o juzguen, lo que quiero es palaras de apoyo y calma, y muchas veces solo compañía basta para estar mejor.

La mejor forma de comenzar practicar la compasión y sembrarla en nosotros es ver en las situaciones con nuestros amigos y familiares como puedo aplicarla. Si se presenta una situación con alguien, preguntarme internamente como me puede ayudar este concepto, esta enseñanza.

Pregúntate si te sientes igual a esa persona, ponte en sus zapatos no desde la lástima por lo que le pasa sino desde el amor profundo e incondicional, y verás que cambia en ese momento tu actitud, tu mirada y tus palabras para con esa persona.

El máximo de la compasión es cuando no hay excepciones, vemos con ojos amorosos a todas las personas, hasta las que nos caen mal, las que no conocemos o de las que hemos oído hablar no muy bien.

La compasión es un sentimiento de profunda empatía, de experimentar el sufrimiento que el otro experimenta, es esencialmente altruista y libre de egoísmo. La persona compasiva actúa desde la noción de que el bienestar de los demás es su propio bienestar y que la existencia de un yo individual, autónomo y separado del resto no es posible.

Si todos sembramos una compasión amorosa en nosotros, veremos cambios importantes en nuestra familia, comunidad, sociedad y seguramente en el mundo. Me encanta cuando el Dalai Lama explica que disminuirá la violencia si todos somos compasivos y amorosos, espero vivir en un mundo así.

Prueba a ver que tal este cambio de conceptos en tu mente y me dices que tal. No hace falta cambiar de religión para vivir la compasión amorosa. Es solo ampliar ideas o creencias que tenemos programadas y como todo puede cambiar.

Como dice Buda, no me creas nada de lo que te digo, solo vívelo y si no te funciona deséchalo.

Ojo importante! Ser compasivo no quiere decir dejarse hacer daño por nadie, tu atención plena e intuición siempre te guían, no dejes de escucharles.

Cuéntame que te parece sembrar la semilla de la compasión en ti?? Te lo has planteado alguna vez? Es nuevo para ti?

Om Shanti ∞

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